Actividades psicoeducativas grupales de consejería para el manejo del estrés y ansiedad por el COVID-19 en estudiantes de primer año
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Gómez Ortiz, Noelia Ester
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La isla de Puerto Rico ha enfrentado grandes retos, los cuales incrementaron trastornos de la salud mental en la población en poco tiempo (Lugo, 2018). Algunos de estos retos y cambios fueron debido a los eventos o desastres naturales, sociales y gubernamentales de los años 2017 y 2019, sin dejar de mencionar la emergencia de salud pública a partir del año 2020. En septiembre de 2017, Puerto Rico fue afectado por el huracán María. Este fue un fenómeno natural de categoría 4, dejó a la población isleña sin energía eléctrica, agua potable y daños a sus propiedades por meses (Colorado, 2018). Según un estudio de la Universidad de Harvard, se concluyó que perecieron 4,645 personas como resultado de ese evento atmosférico (Fernández, 2018). Las secuelas del desastre no solo dejaron una profunda huella en la población, sino que también intensificó el descontento ciudadano que se manifestó con fuerza meses después en una de las manifestaciones más significativas en la historia reciente del territorio.
En junio de 2019, se llevó a cabo en la Isla una de las mayores manifestaciones políticas efectuadas en un territorio estadounidense. Nos referimos al acto del Dr. Ricardo Roselló. El repudio y desagrado con relación a unas expresiones degradantes manifestadas por Dr. Ricardo Roselló y algunos de sus ayudantes mediante un chat. El pueblo de Puerto Rico se unió con el propósito de hacer salir del País al entonces gobernante por haber utilizado lenguaje despectivo al referirse al pueblo de Puerto Rico. Mediante las manifestaciones, el pueblo mostró su ira y desasosiego con él, y se obtuvo finalmente su renuncia (BBC News Mundo, 2019b). Esta fue la primera vez que un gobernador de Puerto Rico renunció en medio de su mandato (BBC News Mundo, 2019b). Tras la renuncia del gobernador, el país continuó enfrentando situaciones críticas que pusieron a prueba su capacidad de recuperación y respuesta ante nuevas adversidades. Más adelante, a comienzos de enero de 2020 el sur de Puerto Rico fue sacudido por un sismo de magnitud 6.4 en la escala Richter, seguido por más de 1,800 réplicas. Según la Red Sísmica de Puerto Rico, hasta el 17 de enero de 2020, nos habían impactado un total de 2,545 sismos (Red Sísmica de Puerto Rico, 2020). Unas 3,000 viviendas fueron destruidas o dañadas significativamente y el número de personas sin hogar en toda la región alcanzó la cifra de 8,000 (BBC News Mundo, 2020). Como comentario final es importante mencionar el hecho de que en marzo de 2020 comenzó en Puerto Rico el encierro y las medidas de seguridad, a causa de la emergencia por la pandemia del COVID-19. Esta impactó no solamente en lo que respecta a salud, sino también, en lo concerniente a la actividad económica, social, ambiental y educativa en el país (Regueyra, et al., 2021). Esta emergencia de salud tuvo una duración de tres años, y no fue declarada oficialmente finalizada hasta el año 2023. Esta secuela de los eventos mencionados, provocaron muchos cambios y retos en la vida cotidiana del puertorriqueño (Rosario-Rodríguez et al., 2020). No podemos dejar de mencionar el impacto nocivo que causan estos eventos en cuanto a la salud mental de los puertorriqueños. Los isleños pasaron momentos estresantes y angustiantes (Cortés-Chico, 2020). Se atribuye que parte de las consecuencias que se han palpado es el impacto negativo de todos estos eventos en la salud mental de los habitantes de la isla de Puerto Rico. De acuerdo con la Dra. Báez, (2021) estos acontecimientos laceraron de forma significativa el bienestar emocional de la población puertorriqueña, provocando un alza significativa en las tasas de trastornos de ansiedad, estrés post-traumático y depresión, entre otras. La educación tradicional de los estudiantes universitarios puertorriqueños se vio muy afectada por estos sucesos. Quiere decir que estos desastres naturales y la emergencia de salud pública que provocó la pandemia por el COVID-19, elevan los casos de trastornos emocionales y/o mentales en las personas, debido al cambio abrupto que enfrentaron (Báez, 2021). De los estudiantes universitarios, se entiende que los más afectados son los de primer año, quienes adicionalmente pasan por experiencias y estresores relacionados como nuevo ingreso en la universidad. Por tanto, debido a que la pandemia trajo consecuencias impactantes al área educativa, los universitarios de nuevo ingreso no están exentos de que esto se añadiera a los estresores que afectan su bienestar y salud mental. Provocando así un alza en los trastornos de la salud mental, tales como los trastornos de estrés y la ansiedad.
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